La IA para lo informativo; el humano, para lo emocional

Javi Mota

Llevo un tiempo trabajando con una regla sencilla para decidir qué hace la IA y qué hace una persona en una campaña: la IA, para el contenido informativo y objetivo; el humano, para el emocional.

Por qué esa línea

El público tolera bien que una IA le resuma especificaciones, le compare precios o le ordene información. Donde se rompe la confianza es en lo emocional: cuando percibe que un mensaje que intenta conmoverle lo ha escrito una máquina, lo vive como falso. Y una emoción que se percibe falsa no solo no funciona: resta.

Cómo se reparte en la práctica

  • Para la IA: fichas de producto, variantes de anuncios con datos, resúmenes, análisis de rendimiento y primeras versiones de briefings y de palabras clave.
  • Para el humano: el concepto, el insight, el claim, el tono, la historia y cualquier pieza que tenga que hacer sentir algo.

No es nostalgia: es rendimiento

No lo digo por romanticismo. La IA me ahorra horas en lo que es medible y repetible, y esas horas las meto donde marcan la diferencia: en entender a la persona que hay al otro lado. Es el argumento de siempre en publicidad, conocer al público, con una herramienta nueva para quitarse de encima lo mecánico.

Si una pieza tiene que emocionar, que la firme alguien.